En teoría, métricas como "velocidad", "rendimiento" y "OEE" suelen parecer espectaculares en cualquier línea de fabricación. Sin embargo, el tiempo de inactividad revela la verdadera historia, que se esconde tras esos promedios.
Cada interrupción, retraso o parada, por mínima que sea, proporciona información sobre los verdaderos factores que afectan el funcionamiento de su producción. El rollo de película extraviado en cada turno, el retraso en la reacción del operador tras cada alarma o el atasco recurrente que nadie tiene tiempo de registrar son ejemplos de ineficiencias invisibles que a menudo pasan desapercibidas en los informes diarios, pero que se revelan mediante datos de tiempo de inactividad correctamente documentados.
Los datos sobre tiempos de inactividad son veraces, a diferencia de las mediciones de rendimiento convencionales. Los ingenieros y la gerencia pueden comprender dónde falla realmente el rendimiento, ya que registran cada desviación del flujo ideal. Al clasificar las causas de los tiempos de inactividad (mecánicas, eléctricas, de materiales o humanas), se pueden identificar los problemas subyacentes, evaluar su frecuencia y clasificar las soluciones que aumentarán al máximo el tiempo de actividad.
Más importante aún, el tiempo de inactividad sirve como canal para la comunicación departamental. Los equipos de mantenimiento obtienen información relevante, los operadores se sienten escuchados y la gerencia puede basar sus decisiones de inversión en hechos y no en conjeturas.
¿El resultado? Un cambio de mentalidad: de combatir incendios a mejorar continuamente.
En lugar de simplemente preguntar "¿A qué velocidad vamos?", dado que las respuestas ocultas en los datos de tiempo de inactividad suelen brindar más información sobre la eficiencia real de su línea que cualquier otro informe de rendimiento, la pregunta más inteligente ahora es "¿Por qué nos detuvimos?".